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Artículo Datos y IA

La subida silenciosa de los precios: Por qué la IA está encareciendo la tecnología empresarial sin que lo veamos

En los últimos dos años, CIOs y CFOs se han encontrado con un fenómeno inesperado: las facturas tecnológicas ya no crecen de forma progresiva, sino con saltos significativos de precios en las renovaciones. Migrar a SAP S/4HANA en la nube supone aumentos del 20–25% anual; los clientes de VMware han sufrido subidas del 50–100% tras la compra por Broadcom; y plataformas como ServiceNow, Workday u Oracle han normalizado incrementos de doble dígito. No es una cuestión de codicia puntual, sino el resultado de un cambio estructural.

Cambio de paradigma del mercado tecnológico

La tecnología empresarial ya no funciona como un mercado de productos que se sustituyen. Ahora opera como una cadena industrial muy concentrada, dominada por pocos proveedores capaces de fijar precios con una fuerza inédita. El software ha dejado de ser un activo para convertirse en una utility: se integra en los procesos críticos y, una vez implantado, es prácticamente imposible de reemplazar.

El sector se organiza en torno a tres capas: los hiperescalares, Microsoft, Amazon y Google, que aportan la infraestructura base del cloud y la IA y son la nueva red eléctrica digital de nuestro siglo, con grandes inversiones en Capex; las grandes plataformas empresariales, profundamente incrustadas en los procesos críticos de las compañías, con una elasticidad de precios muy baja; y un ecosistema de consultoras que convierte cada cambio tecnológico en proyectos de transformación largos y costosos. A ello se suma un factor clave: el hardware. GPUs, redes avanzadas de alta velocidad y centros de datos especializados se han convertido en el nuevo cuello de botella, con una estructura intensiva en costes. Y la conjunción de estos factores está llevando a una tormenta perfecta en los precios.

Entonces, ¿por qué las empresas siguen asumiendo estas subidas?

Hay varios motivos de fondo, de los que podemos enumerar los principales: parar un sistema crítico no es una opción operativa, por mucho que las finanzas nos puedan dictar otra cosa. Por su parte, cambiar de plataforma requiere años y grandes inversiones. Y luego está el riesgo de sustituir a un proveedor dominante, que siempre es más seguro que adoptar soluciones nuevas con alto grado de incertidumbre.

Todo ello está llevando al mercado a un nuevo modelo, que también se está reflejando en el comportamiento de las empresas tecnológicas en bolsa. Por otro lado, la presión también está reconfigurando el empleo tecnológico: la inversión en IA impulsa perfiles muy especializados y reduce funciones más rutinarias, desplazando el valor hacia roles escasos.

La gran duda es cuánto tiempo podrá mantenerse esta inflación escalonada, que obedece a numerosos factores de distinta índole. La fatiga presupuestaria por parte de los clientes, los modelos multi-vendor, el desarrollo del open source y la aparición de alternativas verticales apuntan a un futuro ajuste, aunque no será en ningún caso inmediato. A corto plazo todo apunta a la necesidad de poner en práctica negociaciones más firmes desde el lado clientes.

La contradicción de la era de la IA 

La paradoja es evidente: la revolución de la IA, que prometía eficiencia, se está financiando con incrementos constantes de precios en toda la cadena tecnológica. Por eso, la clave ya no está en qué tecnología adoptar, sino en cómo recuperar poder de negociación en un mercado cada vez más concentrado, forzando a los proveedores a aportar más valor en la cuenta de resultados de sus clientes

Antonio Crespo

Antonio Crespo

CEO Eraneos Iberia

18 Feb 2026